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El caso Javier Roan puede dar un
vuelco si, como todo apunta, se demuestra que casi la totalidad de las obras
intervenidas en su taller pertenecen a encargos autorizados o a piezas de su
propia creación.
La policía llegó a reconocer
durante la rueda de prensa que la operación se había desarrollado “en un tiempo
record” y, cada vez son más los que se preguntan si se ha llevado a cabo con
una correcta diligencia.
A saber: La policía presentó el
pasado lunes en la jefatura de Blas Infante una colección de obras de arte
calificadas en su conjunto como el “expolio” que el imaginero ha venido
haciendo en las hermandades, instituciones y particulares en los últimos años.
Sin embargo, un rápido análisis por los mismos demuestra que la mayoría de las
obras intervenidas son de su propia autoría o pertenecen a encargos autorizados
por sus propietarios.
Obras de su autoría
Casi la mayoría de las obras de
imaginería intervenidas y presentadas por la policía han salido de sus propias
manos: bustos de dolorosas, dolorosas de candelero, la imagen de Santa Ángela
de la Cruz, unas manos, una Pastora, un Niño Jesús, bocetos en barro, moldes…
Por tanto, no han podido ser robadas ni formar parte de ningún expolio. Llama
la atención, igualmente, que moldes realizados en barro o bocetos hayan sido
tenidos en cuenta por la policía como “obras de arte”, cuando no dejan de ser
objetos carentes de especial valor.
San Pedro y San Pablo, de la
Escuela de Cristo, estaban siendo restauradas de manera altruista por Javier
Roan y con el consentimiento de su propietario
San Pedro y San Pablo, de la
Escuela de Cristo, estaban siendo restauradas de manera altruista por Javier
Roan y con el consentimiento de su propietario
Encargos
También, en la colección expuesta
por la policía se encuentran numerosas obras que estaban en el taller de Roan
con la autorización de sus propietarios. Es decir, piezas que el propio Roan
estaba interviniendo con el consentimiento de sus legítimos dueños y que la
policía ha “vendido” como robadas. Ejemplo de ello son las Santas Justa y
Rufina de la hermandad de las Aguas, corporación de la que es hermano y que
hace unos años le encomendó la tarea de restaurar las dos imágenes. O el San
Pedro y San Pablo del siglo XVIII, pertenecientes a la Escuela de Cristo que se
encontraba restaurando de manera altruista y que han sido expuestos como piezas
presuntamente robadas. Igualmente, hay particulares que están reclamando la
devolución de obras que la policía expuso ayer en su sede, como los Niños
Jesús, y que habían sido confiados al imaginero para su restauración.
Particulares, hermandades e
instituciones han mostrado su malestar con la policía pues ahora tienen que
demostrar que son los propietarios de esos bienes – ya que se hicieron sin
contrato de depósito en algunos casos - que habían confiado al restaurador y
que ahora se encuentran en sede policial. Cabe preguntarse en el caso de que
Roan hubiera estado restaurando alguna imagen titular de la Semana Santa de
Sevilla con autorización de un cabildo si, en efecto, hubiera aparecido como
parte de un alijo presentado a los medios.
¿Precipitada rueda de prensa?
Javier Roan se enfrenta al caso
por el presunto robo de obras de arte salidas de la Diputación y otras
instituciones procedentes de España y Portugal pero bien es cierto que la
mayoría de las obras presentadas erróneamente ayer como parte del “expolio” son
suyas o pertenecen a encargos de sus propietarios. La policía tendrá que
discernir ahora qué forma parte de la legalidad y que no; algo que se debería
de haber hecho antes de permitir una foto que no representa la realidad que se
ha denunciado.
¿Dónde están las obras de la
Diputación?
La primera línea de investigación
que persigue la policía son obras robadas, presuntamente por Javier Roan con la
ayuda de su hermano, de los almacenes de la Diputación provincial. Sin embargo,
esas obras no quedaron expuestas ante los medios de comunicación el pasado
lunes. Fuentes consultadas dicen que “por expreso deseo de la Diputación”. Al
parecer, son obras que comenzaron a desaparecer en 2006 y que la propia
Diputación habría silenciado hasta ahora.
La policía, al no poder exponer
esas obras procedentes de la Diputación, si lo hizo con la colección de
imágenes que Roan tiene en su taller y que, en su mayoría, poco o nada tienen
que ver con el “expolio” anunciado por el propio cuerpo – ya que son de su
autoría o encargos autorizados-.
Un hecho, éste último, que
siembra de dudas no sólo el fondo de la investigación sino las formas poco
ortodoxas empleadas en la rueda de prensa donde los periodistas llegaron a
recibir explicaciones de personas ajenas a la investigación y, presuntamente,
viejos conocidos del imaginero.




