-¿La acción social y asistencial copa en estos momentos la vida de la
Iglesia local?
-Evidentemente, la crisis actual
nos somete a un intenso trabajo en la atención social y la caridad. Es uno de
los grandes problemas que afrontamos haciendo lo que podemos mediante los
centros asistenciales sostenidos por órdenes religiosas y, sobre todo, con el trabajo
de Cáritas.
-Otro frente de trabajo bien diferente es el del patrimonio.
-Efectivamente es otro de los
problemas al que nos enfrentamos, como es el caso de Santiago, que es algo que
asumimos por responsabilidad moral y no porque sea una responsabilidad civil o
legal. No tenemos por qué asumir este asunto legalmente ya que es una obra que
llevaba la Junta de Andalucía, que por diferentes motivos ha quedado parada. No
podíamos mirar hacia otro lado y hemos dado el paso al frente para afrontar un
reto tan importante como reiniciar las obras de rehabilitación y culminarlas.
-Esto supondrá mucho, sobre todo en lo económico.
-Pero no podemos olvidar que los
bienes de la Iglesia son de los católicos. En las cuentas de la diócesis, con
un presupuesto anual de unos cinco o seis millones de euros, un porcentaje muy
importante, más de la mitad, va para Cáritas, pero otro no menos destacado es
para conservación del patrimonio. Al hilo de este dato, quiero llamar la atención
sobre otro: la Junta de Andalucía ha destinado en los últimos diez años en la
diócesis cuatro millones de euros para conservación de nuestro patrimonio
eclesial de los que 2,5 se invirtieron en Santiago. La Iglesia diocesana, sin
embargo, ha destinado en grandes acciones de mantenimiento de su patrimonio más
de 20 millones de euros en ese mismo periodo de tiempo. Eso sale de los
bolsillos de los católicos, que son los que marcan la X en su declaración de la
renta, y también de la gestión. Y creo necesario que se conozcan.
-Por lo tanto, Cáritas y patrimonio son los dos grandes epígrafes de
inversión.
-Así es. El patrimonio es algo
fundamental; la Iglesia se reúne en esos templos, como decía en la homilía de
Santiago. Al mismo tiempo, hemos ido recibiendo ese patrimonio construido para
el culto y que con el paso de los siglos se ha convertido en un patrimonio que
no sólo es obligación de los católicos mantenerlo sino también del Estado dado
el interés que tiene en muchos sentidos para el bien común. Nosotros hacemos lo
que podemos pero procuramos ir tirando para adelante. Además, la Iglesia debe
contabilizar la labor y las muchas horas del voluntariado, que se entregan a
las causas de su Iglesia ya sea en el ámbito de la caridad o en otros. Eso suma
y mucho.
-Siguiendo con los asuntos patrimoniales, está el de la iglesia del
Espíritu Santo de gran valor artístico e histórico pero que está cerrada porque
su propiedad, la orden de las dominicas que lo habitaba, así lo decidió ¿El
obispo o la diócesis pueden hacer algo para recuperar ese templo?
-La orden puso en venta el
inmueble y han habido interesados en adquirirlo. Lo que sí hemos hecho es
solicitar a Roma que no se venda y hay una orden mandando la segregación de la
iglesia, lo que significa que no se puede vender y que pasa a la diócesis. El
problema es cerrar la segregación, que corresponde a una tramitación legal
civil y urbanística. Es decir, la iglesia del Espíritu Santo es de la diócesis
en el momento que nos la separen del resto del edificio. Podrán venderlo todo
menos el templo. Tenemos controlado todo su interior como los retablos que
están en Sanlúcar, el órgano está en la Catedral y lo hemos restaurado, lo que
pasa es que no podemos entrar porque no somos propietarios de hecho hasta
cerrar la segregación.
-Al hilo de las órdenes religiosas en la ciudad, recientemente se ha
conocido la marcha de los franciscanos tras 750 años en la ciudad ¿Cuál es el
estado de salud de éstas?
-Todos lo vemos. La edad del
clero es alta, pero en relación con los franciscanos hay que matizar que se van
de vivir en Jerez pero no dejan la iglesia, seguirá abierta. Es algo lógico,
antes se creaban comunidades en muchas partes. Si tenemos que unir fuerzas,
incluso económicas, se unen los centros en otro cenobio y desde él se atenderá
todo su entorno.
- ¿El clero diocesano en Jerez es suficiente para atender la acción
pastoral?
-Gracias a Dios actualmente damos
abasto a todo aunque sea cogido con alfileres. Sí es verdad que nos tenemos que
replantear la situación. No podemos tener diez misas en 20 metros cuadramos y
espacios con 30.000 habitantes sin una misa. Habrá que hacer una
reestructuración. Comparado con la América latina que tanto conozco, aquí
estamos sobrados. No hay que andar diez kilómetros para escuchar una misa y cada
quince días. En pocas palabras, tenemos que adaptarnos a los medios actuales.
-El Papa ha cerrado su primer gran viaje en una abrumadora JMJ en
Brasil donde Francisco I ha dejado mucho de lo que se presume que está siendo
un pontificado diferente, cargado de espontaneidad y de 'perlas' en forma de
declaraciones al menos contundentes.
-Estoy muy esperanzado. El
Espíritu Santo ha elegido a este Papa que no entraba en las cábalas iniciales.
Después del gran intelectual que ha sido Benedicto XVI, que ha combatido la
dictadura del relativismo aniquilándola intelectualmente, el Papa Francisco
viene a ofrecer a todo el mundo esa reacción ante esa dictadura a nivel
pastoral. Así como Benedicto lo era en ese ámbito teológico, el Papa viene a la
práctica. En la Iglesia no vemos como izquierdas o derechas; más bien entre el
pastoral y el teólogo. Se dice que Francisco I se puede definir como 'marxista
racingeriano' reivindicando la antropología porque el problema de hoy es
antropológico ante la teoría del neocapitalismo salvaje, que es la que está
triunfando. Y al final el materialismo marxista ha sido absorbido por el
materialismo consumista, creando a un hombre que es pura materia. Es un
problema antropológico profundo y al analizar el estado actual, la crisis va
más allá de la economía para llegar a ser una crisis antropológica que se
pregunta quién es el hombre y dependiendo de esto configuraremos la sociedad.
Eso está en juego y Benedicto XVI ha sido clave. Hay que reivindicar esa
dimensión espiritual del ser humano, que no es un máquina de consumo.
-Aún estará saboreando el éxito de la Jornada Pastoral de la Juventud
celebrada el pasado fin de semana en El Rocío ¿Sorprendido por la masiva
repuesta por encima de las previsiones?
-La verdad es que fue una grata
sorpresa encontrarnos, por ejemplo, que el viernes por la noche en el rosario
de la Hermandad Matriz se repartieron más de cinco mil velas y se quedó
muchísima gente sin ellas. Está claro que la JMJ de Madrid ha dejado una huella
profunda y los jóvenes han agradecido esta convocatoria. Ha sido un éxito para
todos gracias a los momentos que hemos vivido con encuentros y testimonios...
-¿Cuál es el perfil del joven que participa en estos encuentros?
-Te respondo con lo que me dijo
una dependienta de un supermercado en el Rocío que nos comentó la educación,
respeto y bien estar de los jóvenes. El ambiente era muy bueno y sano
destacando la participación e implicación de los jóvenes jerezanos.
-Saltando ahora al año 2014 en el que se celebran los 750 años de la
reconquista cristiana de la ciudad. El programa civil ya se conoce ¿qué se
prepara desde el obispado en lo religioso?
-Estamos trabajando en una
exposición magna en la Catedral con exposición de piezas de toda la diócesis,
que sería tras la Semana Santa usando las naves laterales del templo. Será algo
muy digno. También hemos estudiado hacer autos sacramentales en la puerta de la
Catedral.
-¿Algún acto cofrade?
-Eso tendrán que verlo las
cofradías pero no vemos por qué hay que organizar procesiones cuando existen
alternativas como la hecha en otras localidades o incluso en el Via Lucis. Una
convocatoria de besamanos para los que se hizo una cartilla con gente pasando
de iglesia en iglesia donde iban sellando su presencia en esas cartillas, sobre
todo los niños. Debemos entrar en esa minoría creativa de la que hablaba
Benedicto XVI. Ahora, que dicen "vamos a sacar...", no es el obispo
el que tiene que alentar a que se saque. Veremos si la propuesta, de existir,
tiene pies y cabeza.




