Eran las 11:45 de la mañana del
pasado jueves, cuando yo cruzaba por primera vez las puertas del templo de San
Juan Grande... Puertas que cruzaba con la vista fija hacia el altar... Y la
sorpresa fue que no vi a una imagen más, sino a la verdadera imagen de Jesús de
Nazaret.
Contemplando anonadado a la
verdadera imagen del hijo de Dios, Vi a ese que caminó entre las aguas, al que
pidió agua a la samaritana, al que bajó a Zaqueo del árbol, al que dijo eso
de... "Dejad que los niños se acerquen a mi"...
Llámenme raro, pero la sensación
de paz y de tranquilidad que sentí al mirar a esos ojos que desprenden "Bondad
y Misericordia", me sobrecogió tanto que sentí como si una presencia
protectora se viniera conmigo... Llámenle Quid Divinum, llámenle grandiosidad
de la imagen...llámenle...lo que quieran...
No se ofendan, para mi todas
las imágenes representan al mismo Hijo de Dios, pero esta me ha robado un trocito del
corazón.



