A las siete de la tarde, Jerez volvió a vivir
una tarde de Viernes Santo, pero no de uno más, sino de uno con sabor añejo y antiguo;
y es que El Cristo volvió a sus calles
para encontrarse con el pueblo de Jerez, pero mostrando una estampa de otro
tiempo.
Para el traslado, la hermandad del Cristo de
la Expiración sacó un cortejo riguroso y serio, con música de capilla para el
Señor crucificado y sones fúnebres para la enlutada Virgen del Valle portada
sobre el paso de misterio del Prendimiento.
El Santísimo Cristo de la Expiración salió a
la calle mostrando una imagen de otro tiempo, para ello lo hizo en su paso,
estando el mismo iluminado por cuatro faroles y luciendo una crestería de plata, ambas piezas
de orfebrería perteneciente a la Hermandad
del Cautivo de Chipiona. También para esta ocasión lució un paño de altar del
s.XIX a modo de sudario. Respecto a exorno floral, fue una gran sorpresa ver al
Crucificado de San Telmo sobre un monte de "flores silvestres".
El culmen del paso de "El Cristo" fue
la vela que portaba la cruz de plata de ley, ya que para la ocasión se estrenó
la "Vela de Estrellas", la cual una donación de devotos y hermanos de
Santísimo Cristo y que está inspirada en un grabado.
La Virgen del Valle Coronada no fue menos, y
en esta ocasión procesionó enlutada y sobre el paso de Jesús del Prendimiento.
Además contó con los candelabros del paso del Señor del Amparo y dos faroles
laterales de la hermandad del Perdón. Es de resaltar, que el manto utilizado
para la salida fue el donado por un grupo de hermanos devotos en el III
Aniversario de la Coronación Canónica.
Volviendo al panorama que presentó la tarde
de ayer, es de señalar que la climatología dio la nota con varias gotas de
lluvia a la altura de la Plaza del Arenal, por lo demás un día de nubes y pocos
claros, que hizo que la procesión se desarrollara bajo la luz tímida del sol. La
recogida se produjo a las diez y media de la noche, media hora más tarde de lo
estipulado por la hermandad.



