Antes de lo previsto, sobre las 7:45 de la
mañana, la Hermandad del Desconsuelo se echaba a la calle para celebrar los
trescientos años de bendición de su titular mariana, María Santísima del
Desconsuelo. Bajo una noche con un capote de nubes que nada presagiaban, la
imagen de la Virgen Desolada acompañaba por el discípulo amado salió en Rosario
de la Aurora hacia la Basílica de Nuestra Señora de la Merced Coronada, lugar
donde tuvo lugar el final del rezo y la incorporación de representaciones de
otras hermandades, y otros acompañamientos.
Tras la salida de la Basílica, lugar donde se
incorporaron los acompañamientos musicales, la comitiva del Desconsuelo se
encaminó hacia el Convento de Santo Domingo, lugar donde se llevó a cabo la
ceremonia de la imposición de la medalla de oro de la Ciudad de Jerez por parte
de la Alcaldesa, María José García-Pelayo. Tras el acto, el palio del
Desconsuelo volvió a su templo por un recorrido elegido para la ocasión,
recorriendo calles como Tornería, Carpintería Baja, Plaza Peones...
Cabe destacar que la afluencia de público fue
en aumento, siendo las horas tempranas las que cobraron un tono más familiar,
ya que la Virgen estuvo rodeada por los cofrades de San Mateo y los jerezanos más
madrugadores.
A las 4 de la tarde, media hora más tarde de
lo previsto, la procesión daba a su fín, recogiéndose la imagen de María Santísima
del Desconsuelo en el templo de San Mateo.



