-¿Tiene Jerez un pasado rico en la costalería?
-Sí, por supuesto. Además, con
bastante variedad, tenemos nuestra seña de identidad propia con la collera o
molía, han venido costaleros de El Puerto de Santa María en el siglo XIX o
cuadrillas de Sevilla en el XX.
-En tiempos de los asalariados hubo dinastías, ¿por qué hoy no perduran
esas sagas?
-En nuestras cofradías la historia
se olvida muy deprisa. Hace unos años hubo un 'cónclave' para que los
'Gorriones', 'Olmedos' o 'Sacrificios' dejaran de llevar pasos y lo
consiguieron. Hoy en día pasa lo mismo con los hermanos, no es lógico que
Erdozain, José Luis Sánchez o Jesús Ramírez, no lleven ningún paso.
-Este libro sigue la estela del de 2001 'Chicotá' que se dedicó a los
hermanos costaleros.
-Chicotá fue un primer estudio,
nunca se había realizado en nuestra ciudad un libro sobre los capataces y
costaleros. En aquel libro intentamos recoger la historia más reciente de la
costalería, centrándonos en los hermanos costaleros con apuntes de las cuatro
dinastías.
-Divide su trabajo en cuatro capítulos que se relacionan con diferentes
épocas.
-El capítulo I va desde el siglo
XVI al XVIII, y en él vemos el origen de los costaleros en nuestra ciudad. El
siglo XIX, se incluye en el capítulo II y se analizan las Hermandades y sus
pasos, lo que nos llevará a la evolución de las cuadrillas de costaleros. De
las cuatro dinastías, Gorrión, Olmedo, Pepe Domínguez y Sacrificio trata el
capítulo III. Y por último, en el capítulo IV hablaremos de la presencia e
influencia de los capataces y cuadrillas sevillanas que vinieron a nuestra
Semana Santa.
-El capítulo final lo dedica a capataces y costaleros sevillanos que
trabajaron en Jerez.
-En la segunda década del siglo
XX, nuestra Semana Santa dio un giro de 180 grados con la adquisición de varios
palios a hermandades sevillanas. Las medidas de aquellos pasos hizo que se
tuvieran que contratar a esas cuadrillas y a sus capataces, ya que su peso y
sus dimensiones eran un problema. Desde 1928 hasta 1968, exceptuando algún año
de la II República y 1936, siempre hubo al menos una cuadrilla de Sevilla en
nuestra Semana Santa.
-Son 154 fotografías y documentos los que recoge el libro. Atrévase a
comentarnos el más o los más curiosos o hilarantes.
-Es difícil, quedarse con algún
documento. Pero se podría destacar, los pagos de los mozos que portaban la
Custodia en 1729, el abono en hachas de ceras o reales de vellón por llevar los
pasos en el siglo XVII, el listado de las propinas en la cuadrilla de palio de
los Sacrificios en 1972, los contratos de las cuadrillas sevillanas…
-¿Hay conclusiones? ¿Tal vez que el paso del tiempo no hace mella en la
temática costalera sobre todo cuando es en tono polémico?
-Analizando el libro te das
cuenta de cómo se ha ido fraguando todo este mundo desde el siglo XVI, con
especial relevancia en la parte central del siglo XX, las cuatro dinastías de
capataces jerezanos y las cuadrillas de Sevilla fueron la semilla de la
costalería que hoy tenemos. Siempre se ha hablado de la conducta que tienen los
costaleros, esto no viene de ahora, en la supresión de las cofradías en el
siglo XVIII ya existe un documento sobre esto, y viendo los contratos de
mediados del siglo XX había cláusulas sobre la actitud de las cuadrillas.




