miércoles, 5 de marzo de 2014

Miércoles de Ceniza...por Nerea Navarro



Nerea Navarro

Ya huele a incienso, las calles cada vez tienen más ganas de acabar llenas de pétalos, los costaleros están deseando de poder llevar en sus hombros a su segunda madre, y los cofrades cuentan los días para poder disfrutar del esperado sol protagonista de un perfecto Domingo de Ramos.

Ya llegó el tan esperado Miércoles de Ceniza, ya empezó la Cuaresma y la cuenta atrás para la semana grande.

Y es que ya tenemos ganas de pasar frío en la madrugá, y pasar calor en la salida de cualquier hermandad; ganas de que el tiempo acompañe y haga todavía más bonito el tan esperado mes de Abril.

Escuchar los tambores y ver la Cruz de Guía entrando por Carrera Oficial, sentir el racheo de los costaleros y poder percibir el sentimiento de los devotos al paso de la hermandad por la Catedral.

Poder sentir cada levantá como si formases parte de cada trabajadera, es algo tan especial que no se puede describir y mucho menos plasmar en tan pocas líneas.

No para todos se hace tan eterna la espera, mientras que para algunos es una semana cualquiera, para otros es la semana más especial que forma parte de los 365 días del año.

Sentimientos que están a flor de piel, sentimientos que podemos percibir en cada costalero, en cada capataz y en cada nazareno que se encuentra en los tramos que forman el cortejo de cada cofradía, personas que se desviven para que su hermandad se luzca otro año más por las calles de su ciudad.


Pero es que la Semana Santa no sólo dura siete días, la Semana Santa se vive y está presente en cada uno de nuestros días, porque no se trata de describirla como una semana especial, sino como un sentimiento que se lleva todo el año a cuestas, y a mi pesar, es algo que no todos podemos compartir ni vivir de igual manera.