Una
nueva Orden religiosa se dispone a dejar la ciudad. Los jesuitas dejarán su
casa en Madre de Dios en el plazo máximo de un año aunque probablemente sea en
septiembre cuando se produzca, según ha podido saber este medio de fuentes
cercanas a la Orden. La decisión obedece a una reordenación de los cenobios
jesuitas a escala nacional para agrupar a los religiosos en otras casas de la
Orden ante la falta de vocaciones. En el caso de Andalucía las casas de Málaga
y El Puerto de Santa María, acogerán a los sacerdotes jesuitas que actualmente
viven en Jerez, sobre todo en esta última. Las mismas fuentes han precisado que
ya se han producido reuniones con el obispo de la ciudad para abordar este
asunto, del mismo modo que los responsables de la Orden ya han comunicado su
decisión a los religiosos instalados en la casa jerezana.
Al
tratarse la iglesia de Madre de Dios de una parroquia, además de las
importantes, podría quedar establecida una atención diaria por parte de los
jesuitas para seguir ocupándose de las necesidades pastorales y parroquiales,
además de otras misiones que tienen encomendadas junto a la labor educativa que
en Jerez se traduce en un centro SAFA situado en el Polígono de San Benito. En
la actualidad, la Orden cuenta con cuatro religiosos en su mayoría de avanzada
edad.
La
marcha de los jesuitas era un rumor que ha tomado cuerpo en las últimas semanas
al estar supuestamente atados casi todos los flecos que quedarían pendientes
por la clausura del convento.
Los
jesuitas llegaron a Jerez en el año 1574 llegando ha habitar con el paso de los
años el convento e iglesia situada en el caso antiguo de la ciudad,
concretamente en la calle y plaza Compañía, cuyo nombre obedece a la presencia
allí de la Orden creada por San Ignacio de Loyola, templo que ahora es el
auditorio municipal Sala Compañía. Desde este edificio, la actividad y acción
de los jesuitas fue destacada sobre todo a principios del pasado siglo con la
proliferación de asociaciones y una fuerte penetración en la sociedad local,
como los recordados Luises, organización impulsada por padre Viu, cuya
consecuencia actual en la hermandad de Nuestra Señora de Amor y Sacrificio que
evidencia en sus formas el espíritu de la orden.
Los
seguidores de San Ignacio habitaron primero unas casas de la calle Francos,
posteriormente estuvieron en el hospital de San José para en 1603 levantar el
primitivo templo de Santa de Ana de la calle Compañía que ardió en 1679, siendo
posteriormente reconstruido en 1704 donde permaneció la orden hasta su traslado
a Madre de Dios. Resulta al menos curioso que la marcha de los jesuitas se vaya
a producir con toda probabilidad en septiembre lo que coincide con lo sucedido el
pasado año con el cierre del cenobio franciscano de la ciudad.




